Divas
Me encontré con una de esas divas de afterhours, irresistibles lolitas viciosas sinónimo de dulce perdición. Hay que ser muy capullo para enamorarse a esas horas, en un sitio así y con la cabeza de aquella manera. Pero el hombre, y en eso estoy de acuerdo con las tías, es un capullo por principios. Nada más verla supe que quería tenerla y no sólo esa noche, sino cuantas más mejor. ¿No es eso el amor?. Pues eso.El relato completo aquí.



